1.- La presentación
Por fin el Gobierno ha presentado el esperado proyecto de ley de los Presupuestos Generales del Estado para 2012 (PGE-2012), con seis meses de retraso, debido a las elecciones que tuvieron lugar en noviembre del pasado año. Es una noticia importante en tanto que dicha norma es un instrumento de política económica muy importante en manos del Gobierno para intervenir en el sistema económico (el Estado en su conjunto maneja directamente cerca del 28% del PIB), un augurio de su comportamiento (muchos actores nacionales e internacionales están esperando la definición del escenario macroeconómico) y un cúmulo de influencias en la sociedad española.
La gran mayoría de los medios de comunicación nos tienen acostumbrados a considerar los PGE de cada ejercicio, y sobre todo los de éste, como uno de los acontecimientos más importantes de la política del Estado. Ciertamente lo es, pero olvidan que esta norma es receptora de mandatos de otras muchas normas que, a lo largo de este pequeño espacio de tiempo, han ido exigiendo las pertinentes reservas de crédito. Los PGE-2012 son resumen de muchas letras firmadas con antelación (el coste del endeudamiento para pagar a los proveedores de las Comunidades Autónomas y de las Entidades Locales), la síntesis de innumerables endosos de letras firmadas hace tiempo (salvar a buena parte del sistema financiero de una quiebra anunciada y acarrear con los costes de la reforma laboral), la utilización de medios financieros inconfesables para no incrementar la presión fiscal (amnistía fiscal de capitales escondidos en paraísos fiscales con mero peaje en la tributación) y la promesa de convertir a España en una Arcadia feliz (repleta de jefecillos de comunidades confederadas, que odian sus regulaciones, pero que exigen su protección cuando las aguas de la tormenta financiera que ellos crearon, amenaza con arrastrarlos al fondo del océano del olvido).
En la presentación de los PGE-2012, solamente se ha hecho referencia a la Administración General del Estado, así que esperamos conocer en los próximos días el futuro comportamiento de los Organismos, Agencias y demás Entes públicos estatales y de la Seguridad Social. No cabe duda que el comportamiento del Estado (con sus departamentos) marca tendencias y obligaciones, aunque se sepa que sus créditos pueden ser modificados desde el primer día de su vigencia, que sus ingresos son meras estimaciones o deseos y que su papel en la prestación de servicios públicos cada vez es más residual.
En dicha presentación se han visto ciertos atisbos de futuros comportamientos como son la intención de bajar los gastos (12.900 M€, un 9,6%), a excepción de los intereses de la deuda viva, de las pensiones de clases pasivas y de los sueldos de los funcionarios; y la intención de recaudar cerca de 12.500 M€ a base de quitar ciertas deducciones en el Impuesto de Sociedades (como la libertad de amortización, la dotación al fondo de comercio, el límite de los gastos financieros y el límite máximo de las deducciones), conceder una amnistía fiscal (camuflada bajo la aportación de un 10% del capital blanqueado), mantener el aumento del impuesto sobre la renta y subir algún impuesto especial y algunas tasas. Esperamos no recordar, dentro de un poco tiempo, un viejo dicho: “el camino del infierno está empedrado de buenas intenciones”.
2.- Los actores públicos
Los Presupuestos Generales del Estado (PGE) de cada ejercicio son (o deberían ser) un conjunto de medidas económicas y financieras que los diputados del Parlamento (como representantes de los ciudadanos, ¡ojala! fuese cierta esta afirmación en nuestro país) ponen en manos del Gobierno para que éste dirija, fomente o complemente las actuaciones llevadas a cabo por los millones de actores de la sociedad civil, ese lugar donde la acción humana despliega su vitalidad.
Es de capital importancia conocer el perfil de los actores públicos que manejarán tan ingentes recursos. Según el proyecto de ley enviado al Congreso de los Diputados, el Estado (sus órganos, organismos, agencias y entes administrativos) manejará 311.826 M€ (artículo 2.uno). Si a esta cantidad le añadimos lo presupuestado para amortización de deuda pública durante este ejercicio, 50.287 M€ (Anexo I), tenemos unos PGE para 2012 de 362.115 M€.
En la primera comparecencia, el Gobierno solamente habló de la futura gestión de un grupo de actores, los incluidos en la Administración General del Estado (AGE) que gestionan 214.702 M€. Deducidas las dotaciones para amortizar la deuda (50.051 M€), que, es el 99,95% de la mencionada en el párrafo anterior, solicita a los mercados financieros para pagar multitud de gastos públicos no gestionados por él, al Estado le quedan 164.652 M€ para gastos.
Pero no nos engañemos con esta cifra, pues la mayor parte está compuesta por partidas presupuestarias comprometidas por diversas razones: intereses de la deuda viva (28.876 M€); financiación de sus Organismos Autónomos, Agencias Públicas y Seguridad Social (26.831 M€); financiación de las Comunidades Autónomas (21.806 M€), complementaria a la cesión de tributos; financiación de las Entidades locales (14.863 M€), complementaria a su autonomía financiera; financiación de la Unión Europea (11.461 M€); aportación al Mecanismo Europeo de Estabilidad, MEDE (3.809 M€); pensiones de clases pasivas (10.858 M€); obligaciones de ejercicios anteriores (2.270 M€); dotación a un Fondo para contingencias (2.377 M€); y otras trasferencias de capital a las Administraciones Territoriales (1.587 M€). Al final, a la AGE, núcleo del Estado, le quedan para gastar a través de los diversos departamentos y órganos constitucionales 39.913 M€, tan solo el 18,6% de lo presupuestado, una cantidad ridícula, algo mayor que los presupuestos para 2012 de la Comunidad Autónoma de Andalucía. No es extraño que muchos ciudadanos pensemos que el esta parte del Estado, la AGE, ha quedado como una gran Agencia de reparto de fondos públicos, la gran ubre de la que todos chupan.
El segundo gran grupo de actores, las Entidades Gestoras de la Seguridad Social, desde hace mucho tiempo tienen una gestión independiente de la AGE y abarcan todas las facetas de la gestión de nuestro sistema de Seguridad Social: elaboración y gestión de sus presupuestos; gestión y recaudación de las cuotas sociales; pago de las pensiones contributivas (102.103 M€); subsidios de incapacidad laboral y otras prestaciones económicas (10.264 M€), pensiones no contributivas (2.022 M€), etc. Para todas estas tareas cuenta con 124.939 M€. La gestión de este sistema (personal, medios materiales e inversiones) representa un 3,5% del total del presupuesto administrado, ejemplo de una organización pública eficiente.
El tercer grupo de la organización estatal lo forman los Organismos Autónomos (64), Agencias (8) y Entes Públicos administrativos (10) que gestionan en su conjunto 54.028 M€ y realizan funciones que la AGE les ha ido descentralizando, una veces para modernizar la gestión de los servicios públicos (mutualidades), otras veces para personalizar un servicio concreto (empleo, gestión de la Política Agraria de la UE, PAC) y otras veces para dar cargos a las clientelas políticas. Del total de esos fondos gestionados, el 87% corresponde seis entes públicos (64% al Servicio Público de Empleo Estatal, 14 % al Fondo Español de Garantía Agraria, 3% las Mutualidades administrativas, 2,4% el Fondo de Garantía Salarial, 1,9% a la Agencia Tributaria y 1,2% al Consejo Superior de Investigaciones científicas).
Pero el bosque del Sector Público Estatal se extiende hacia otros entornos no contemplados en esos cientos de órganos y organismos antedichos (artículo 1, párrafos f, g, h, i y j). Por esos parajes extrapresupuestarios crecen Entes Públicos de variado pelaje, actualmente en proceso de reforma, de acuerdo con el plan gubernamental de reestructuración del sector público empresarial, de marzo de este mismo año, referido a: Sociedades Mercantiles y Entidades Públicas empresariales (Grupo SEPI, Grupo aeropuertos, Grupo Puertos, Grupo ADIF, Corporación RTVE, Grupo Correos, FNMT, ICO, Consorcio de Seguros, etc.); Entes de Derecho Público con presupuestos estimativos; Fundaciones Públicas de titularidad estatal; Consorcios con otros Entes para gestionar algún servicio conjunto; y lo 15 Fondos carentes de personalidad jurídica (Fondo de Adquisición de Activos Financieros, Fondo de Ayuda al Desarrollo, Fondo de Apoyo a la República Helénica, etc.).
En síntesis, El Estado español gestiona más del tercio del PIB español esperado (1.065.400 M€) para 2012. Los cuatro objetivos principales acaparan el 75,5% de esos recursos públicos: las pensiones públicas (32%), la deuda pública (intereses del capital vivo + amortización del capital, 27,8%), la provisión de fondos a varias administraciones públicas internas y supranacionales (13,7%) y los fondos para el desempleo (8%). El Estado español ha quedado como administración residual en la prestación de muchos servicios públicos, a excepción de los servicios básicos (Defensa, una parte de la Justicia y la Seguridad ciudadana y Política exterior) y de los comentados.
3.- La financiación
Para hacer frente a la ingente lista de gastos, desgranada en los dos artículos anteriores, 362.115 M€ (incluidas las operaciones financieras de activos y pasivos financieros, es decir los préstamos a conceder por 12.850 M€ y las amortizaciones a realizar por 50.289 M€). El Estado necesitaría ingresar otro tanto para mantener saneadas sus finanzas, sin embargo estima ingresar 276.440 M€ (incluidos los activos financieros), así que prevé una necesidad de endeudamiento de 85.675 M€ (8,04% del PIB).
Hagamos una pequeña disección de estas estimaciones a través de las principales fuentes de ingresos para ver si es posible la financiación de este volumen de gastos o hay escondida alguna falacia financiera, alguna operación de ingeniería financiera o simplemente es un brindis al sol.
El Estado sueña con ingresar 214.080 M€ por ingresos tributarios, cuyas partidas más importantes son: 184.269 de impuestos directos y cuotas sociales (106.300 M€ por cuotas de la Seguridad Social, 23.100 M€ por cuotas del Servicio Público de Empleo Estatal, 29.232 M€ por el IRPF, 19.564 M€ por el Impuesto de Sociedades, 2.411 M€ por el IRPF de los no residentes, 2.500 M€ por el gravamen especial del 10% sobre el valor de los bienes y derechos declarados antes del 30 de noviembre de 2012 (hasta ahora habido mucho ruido para tan pocas nueces); 21.095 M€ por impuestos indirectos (13.633 M€ por el IVA, 4.502 M€ por los Impuestos especiales, 1.452 M€ por Tráfico exterior y 1.392 M€ por otros impuestos indirectos, como las primas de seguros y algunas actividades de juego; y 8.716 M€ por tasas y precios públicos.
Estas estimaciones de ingresos serán realidad si se cumplen los requisitos básicos de la actividad económica nacional, ya que son muy sensibles al comportamiento de esa actividad (muy elásticos), a la permanencia de empresas abiertas que tengan beneficios o esperanza de conseguirlos, a los ingresos obtenidos por los ciudadanos con capacidad de demanda (será la población ocupada la que soportará de forma directa o indirecta toda esta carga tributaria) y a las decisiones que tomen con ellos (ahorro y/o consumo).
Es posible que el Estado pueda ingresar 21.685 M€ por ingresos patrimoniales, enajenación de inversiones y activos financieros (entre otros: 2.372 M€ del Banco de España, 1.477 M€ de Loterías del Estado, 2.933 M€ de ingresos de este tipo por la Seguridad Social, 3.098 M€ por reintegro de préstamos a empresas públicas y 932 M€ por reintegro de préstamos a empresas privadas).
Pero es sorprendente que la futura ley de los PGE, que durante estas semanas se debate en el Congreso de los Diputados, contabilice como ingreso por transferencias cerca de 40.674 M€, ya que en dicha cifra se incluyen 29.093 M€ de la liquidación del sistema de financiación autonómico del ejercicio 2010 así como 1.056 M€ de devolución de los excesos de financiación de los últimos años a los Ayuntamientos. En el primer caso no son ingresos reales puesto que el Estado ha pactado con ellas la devolución en varios años; en el segundo caso es la cantidad anual de una deuda que las Entidades locales devolverán al Estado durante los próximos cinco años, y que el Estado compensará a medida que les entregue la participación anual en sus ingresos. ¿Cómo es posible la llegada de tales ingresos cuando el Estado tiene que financiarles incluso todas sus obligaciones pendientes de pago mediante el Fondo de Financiación de Pago a Proveedores? Así que en realidad tendrá unos ingresos por transferencias de unos 10.000 M€ que, en su gran mayoría, provienen de los Fondos Europeos (FSE, FEGA, FEDER, Fondo de Cohesión) y de las migajas de dos grandes “paraísos fiscales” (546 M€ por el cupo vasco y 631 M€ por el cupo navarro, que no representan ni la décima parte de los que deberían entregar).
Ante esta situación ¿Cuál es la fuente de financiación que le queda al Estado? Pues los caudales que tiene que pedir a préstamo a “los mercados” para cubrir las necesidades de financiación del Tesoro estatal: el déficit no financiero (35.313 M€), los compromisos institucionales (Instituto de Crédito Oficial, Fondo de Reestructuración Bancaria, Fondo de Financiación de los Pagos a Proveedores, Mecanismo Europeo de Estabilidad, etc.), las amortizaciones que se produzcan durante el ejercicio (Préstamos, Letras, Bonos, Obligaciones) y aquellos otros que se deduzcan de esos “ingresos contabilizados formalmente” pero que no llegarán realmente. Por eso el Gobierno estatal ha previsto que la Deuda Pública pase del 68,5% al 79,8% del PIB, diferencia superior a la necesidad de endeudamiento más arriba indicada.
Ante todo esta locura financiera, el Presupuesto del Tesoro del Estado prevé emisiones de las diversas formas de Deuda Pública por valor de 186.126 M€, para poder hacer frente a todos esos compromisos. Los ciudadanos nos preguntamos: ¿Tendrá suficiente con esa cantidad? ¿Qué “sobrecoste” (prima de riesgo) tendrá que abonar el Estado español a los “mercados” para obtener tan preciada mercancía? Esperemos que no se produzca un colapso financiero del Estado.
NOTAS:
1.- En los datos del IRPF, IVA e Impuestos Especiales ya está descontada la cesión de la recaudación a las Comunidades Autónomas, Municipios mayores de 75.000 habitantes, Diputaciones, Consejos y Cabildos Insulares.
2.- Los lectores que deseen contrastar y ampliar esta información, lo pueden hacer en la página web del Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas, en los diversos documentos que forman el Proyecto de PGE para 2012, sobre todo aquellos que desglosan los ingresos y los que presentan a todo el conjunto del Estado consolidado.
3.- El porcentaje de la Deuda Pública está calculado en los términos del Protocolo de Déficit Excesivo de la Unión Europea. El montante de Deuda Pública en circulación es mucho mayor.
Lorenzo Alonso, marzo y abril 2012 del Diario Republica Constitucional